La Estafa del Detox

El término “Detox” resultó ser una herramienta mercadológica altamente eficiente, que sin ningún fundamento científico que lo respalde, ha conseguido alimentar de forma sorprendente a una industria multimillonaria que se vale de nuestro miedo a enfermar, a morir o a engordar, para vendernos un sinfín de productos y servicios que claman ser la clave para una larga y saludable vida, por la cual transitaremos delgadas y jóvenes hasta el fin de nuestros días.

Hablemos claro: esto es una estafa. El cuerpo humano tiene sus propios sistemas de desintoxicación, que funcionan de forma eficiente para deshacerse de aquello que nuestro organismo no necesita. Nuestros órganos, incluidos hígado, riñones, pulmones, piel y colon se encargan de mantener un entorno seguro y de expulsar todo aquello que deba expulsarse. Estos gurúes que prometen por medio de una pseudo-ciencia acabar con todos nuestros problemas, no solo son portavoces de falsas esperanzas, sino que también ponen en riesgo nuestra salud.

Dependiendo de la técnica que uno elija para “desintoxicarse”, los riesgos pueden ir desde estreñimiento (por la falta de fibra) , inflamación (por exceso de fructuosa cuando se trata de jugos) hasta hiponatremia (por exceso de agua). Esto aunado a un estado de debilidad y letargia (por falta de calorías), irritabilidad, hambre y pensamientos recurrentes y obsesivos con la comida. Estos factores generalmente detonan conductas alimentarias disfuncionales, tales como atracones, culpa al comer y sensación de fracaso al sentir que no se tiene la suficiente fuerza de voluntad.

Cualquier ciclo de restricción es perjudicial , ya que se despiertan reacciones naturales de supervivencia por medio de las cuales el cuerpo intenta reponerse del estado de inanición al que fue sometido: aumento en la producción de cortisol e insulina (lo cual lleva al cuerpo a un mayor almacenamiento de grasa y una disminución en el metabolismo), aumento en la producción de ghrelina (hormona que intensifica el hambre) y concomitantemente un incremento en el deseo de comer que la mayoría de las veces termina en una sobrealimentación que detona culpa, desesperanza y estrés.

Por otra parte, no hay que olvidar que esta moda sin sustento científico es también sumamente elitista, ya que pregona que la salud es asequible únicamente a  aquellas pocas personas que puedan invertir grandes presupuestos para comprar los caros productos que promueven. ¿Qué porcentaje de la población mundial tiene acceso a los jugos verdes, el kale y las moras orgánicas? ¿y no serán estas dietas la forma ideal para enmascarar trastornos de alimentación bajo la bandera de que toda esta restricción se hace por salud?

La moda del Detox, es sin duda una más de las artimañas de que se vale la industria de las dietas y el salutismo para seguir generando ganancias multimillonarias mediante la venta de productos y servicios,  a costa  de las inseguridades y miedos que ellos mismos promueven. El hombre lleva miles de años en esta tierra, y nunca ha requerido de estos absurdos ciclos de “desintoxicación” para sobrevivir.

Raquel Lobaton