Género, alimentos e imagen corporal

Una de las muchas cosas que me llamaron la atención de la película “Roma” de Alfonso Cuarón y de la que no he oído muchos comentarios al respecto se da una escena en la que la familia está desayunando. Cleo trae la comida y la madre le pide a Cleo no servirle de eso a la hija “porque engorda.” El tema no se vuelve a tocar de manera directa en toda la película; excepto cuando uno de los hermanos usa el término “gorda” para ofender y excluir a su hermana en un par de ocasiones. Esta de sobra el mencionar que si la niña está gorda o no, no tiene relevancia.

Quiero resaltar dos cosas de estas escenas: la primera es el hecho de que la única que no puede comer porque engorda es la niña. La segunda es la sutil necesidad de castigar a la gente “por gorda.”  Es un hecho que en nuestra sociedad, las personas que más sufren por su imagen corporal son las mujeres. A la mujer se le enseña desde niña que la hora de comer es un momento de demostrar fortaleza y que cualquier desliz es a expensas de su estatus social e incluso moral. Esto se da sin importar el peso o composición corporal de la niña.

En el caso de los hombres, las cosas no son tan claras. Cada vez existen más estudios que hablan sobre la imagen corporal en los hombres, particularmente la de los hombres con preferencias sexuales distintas a la heterosexual y la de los hombres que desempeñan una actividad o deporte de carácter estético. Desafortunadamente, no hay muchos datos que describan sistemáticamente el sufrimiento de los hombres con respecto a su imagen corporal. ¿Significa esto que la insatisfacción corporal no existe en los hombres? Por supuesto que no; a los hombres, en su generalidad, no se les enseña a ver a los alimentos como una amenaza; al menos no de una manera tan directa. Diría mi abuelita que los hombres deben de ser feos, fuertes y formales. Por esa razón, si su figura no es la de un hombre fuerte, no tienen derecho a quejarse cuando se burlan de ellos.  Al niño gordito lo eligen al final para jugar y se espera que entienda que nadie quiere tenerlo en su equipo porque es torpe y los demás quieren ganar, incluso es bien visto que lo tome con humor. El hombre debe de aprender a recibir los ataques estereotípicos hacia su figura con aplomo. La sociedad le ha vendido que lo merece “por gordo.”

Esta información, es meramente anecdótica y no tengo fuentes que la sustenten.  Lo que si ha sido estudiado por Rebecca Puhl y Kelly Brownell de la Universidad de Yale es el estigma que hay hacia la gente cuya figura corporal es distinta a la idealizada independientemente del sexo; esta documentado que entre otras cosas las personas con tallas mayores a las normales son víctimas de discriminación al buscar empleo, discriminación por parte de sus equipos de trabajo, discriminación al buscar atención médica, burlas y bromas directas e indirectas por parte de compañeros de la escuela, profesores, padres y hermanos. Estos investigadores llegan al punto de plantear la hipótesis de que este estigma podría incluso estar empeorando la llamada “epidemia de obesidad” que tanto nos preocupa hoy en día.  Pareciera ser que la presión por cumplir con un paradigma estético se manifiesta de formas distintas en mujeres y en hombres. Según mi experiencia, de una mujer se espera que adopte una postura de sacrificio con tal de estar delgada: dietas, restricción, ejercicio excesivo. De los hombres, se espera que no se aflijan por su figura, pero que reciban con aplomo ataques y abusos. Esto es porque, según el discurso del inconsciente colectivo, están gordos y lo merecen. Sin embargo, es probable que la línea entre la experiencia corporal femenina y masculina sea mucho más tenue de lo que esperamos.

Es importante estudiar y contrastar cómo viven el estigma y los problemas relacionados con la imagen corporal  tanto hombres como mujeres. El estudio de la intersección entre género y peso ha descrito reiteradamente que existe un patriarcado que oprime y dicta el cómo se debe de ver una mujer, pero nos falta entender más a fondo como este mismo patriarcado fomenta una masculinidad tóxica que también termina por afectar a los hombres de tallas mayores. Esto nos permitirá comprender mejor cómo se relaciona el ser humano consigo mismo y con su alimentación y hacer de este mundo un sitio más vivible para todos.


Acerca del autor: Fernand Vedrenne es maestro en nutrición humana, practicante de yoga y actualmente estudiante de psicología. Durante su experiencia de vida y su desarrollo profesional se ha dado cuenta del dolor que ha venido con la medicalización de fenómenos tan naturales como la alimentación. Es seguidor de Salud en todas las Tallas y Mindful Eating y ha tenido experiencia clínica tanto en la Ciudad de México como en Montreal, Canadá. Dentro de sus intereses académicos se encuentra la relación con los alimentos y la experiencia corporal en las personas de género masculino. Actualmente tiene una consulta privada en la Ciudad de México. Puedes contactar a Fernand en fervedrenne@hotmail.com.

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