Acerca de mi privilegio de delgadez

El tema del privilegio está latente desde que nacemos. El privilegio, por definición, es un derecho, ventaja o inmunidad disponible solo para una persona o grupos de personas. La familia y el lugar geográfico a que nos toca llegar, las condiciones de nuestro nacimiento y el cuerpo que nos toca habitar determinarán de manera importante los privilegios a que seremos acreedores. A mi me tocó habitar un cuerpo delgado. Y si, fue algo que me tocó, no hice nada para tenerlo. Esto automáticamente me otorgó el privilegio de la delgadez. Y no quiero con esto decir que la delgadez debería ser intrínsecamente un privilegio, pero ciertamente en la sociedad en que vivimos lo es. Ser una mujer delgada me otorga, entre otros, los siguientes privilegios:

1. Poca gente o mensajes me podrían hacer sentir vergüenza por mi cuerpo, dado que este se acerca al tamaño “aceptable” en la sociedad. Las personas con cuerpos mayores son constantemente avergonzadas por sus cuerpos (body shaming) tanto por los medios como por las personas a su alrededor.
2. La gente no juzga la forma en que como o los alimentos que elijo. Ser delgada me “permite” comer lo que quiera sin que los ojos de los demás se posen sobre mi plato o hagan comentarios agresivos sobre mis elecciones.
3. Encuentro ropa de mi talla en prácticamente cualquier tienda. No es necesario que recurra a tiendas especializadas o venta online para encontrar esa “talla especial” 
4. En los medios de comunicación se muestran cuerpos de mis dimensiones como “buenos cuerpos”, como “modelos a seguir”. Rara vez vemos cuerpos de mayor tamaño en películas, anuncios o programas de televisión que sean considerados aspiracionales. Generalmente los cuerpos grandes desempeñan en los medios los papeles del desadaptado, el rechazado o el bulleado. 
5. En mis visitas a doctores mis síntomas son atendidos por lo que son, y nunca obtengo por respuesta que lo que tengo que hacer para que estos desaparezcan es bajar de peso (de acuerdo al Fat Census en EUA, 64% de los pacientes gordos han sido mal diagnosticados, atribuyendo sus síntomas al peso)
6. La forma de mi cuerpo no se asocia a cualidades negativas como “descuidado” o “flojo”
7. Tiendo a recibir más halagos y alabanzas por mi físico que las personas de mayor tamaño.

Todos estos privilegios me tocaron. No hice nada para merecerlos. De hecho, nunca en mi vida he hecho una dieta restrictiva para mantener el cuerpo delgado, es simplemente mi genética. Y por eso es que me parece tan injusto que aquellos a quienes les tocó habitar cuerpos grandes no puedan gozar de lo mismo que yo, o que bien, tengan que vivir una vida de restricción y sacrificio con la esperanza de alcanzar estos privilegios algún día.

A continuación te comparto un par de artículos adicionales que me inspiraron y otro en el que puedes leer un poco más acerca del privilegio de delgadez. 

What exactly is thin privilege de Kristina Bruce

Thin privilege explained in viral twitter thread de Danielle Fowler acerca de las publicaciones de Cora Harrington

What's this thin privilege thing? de Ragen Chastain

 

Raquel Lobaton